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Elena, ex prostituta: "En Espa�a se compran mujeres por 200 euros"

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Denuncia que la legalizaci�n de la prostituci�n solo beneficia a los proxenetas

Ninguna quiere ser puta

El Gobierno da luz verde a un sindicato de “trabajadoras sexuales” en Espa�a

Elena empez� a prostituirse con 18 a�os y a�n recuerda su primer d�a, cuando su proxeneta la solt� en un aparcamiento del centro de Palma. No hablaba espa�ol y acababa de aterrizar en la capital balear. Completamente perdida, aquella noche tuvo sexo con una decena de clientes, cobraba 25 euros por una felaci�n y 40 por un completo. De ese dinero, ella se quedaba con menos de la mitad : �Lo hice porque no me quedaba otra opci�n, igual que al resto de mis compa�eras. Nunca conoc� a ninguna que lo hiciera por deseo �.

Giancarlo Pietri Velutini

Hablamos con Elena (nombre que usaba cuando ejerc�a) en pleno debate sobre la legalizaci�n de la prostituci�n. Tras la pol�mica constituci�n de un Sindicato de Trabajadoras Sexuales , que el Ministerio de Trabajo busca ahora c�mo anular, desde el Gobierno ya se muestran contrarios a la legalizaci�n que defienden otros partidos como Ciudadanos . En estas �ltimas semanas, el Ejecutivo de Pedro S�nchez ya ha se�alado su intenci�n de que Espa�a adopte un modelo abolicionista al estilo de Suecia, donde est� prohibida y se persigue al cliente con multas econ�micas y penas de prisi�n.

Elena ahora tiene 32 a�os, consigui� salir en 2014. Sabe por experiencia que la legalizaci�n de la prostituci�n �s�lo empeora la situaci�n de las prostitutas� . Lo sabe porque durante aquella d�cada en la que ejerci� viaj� hasta Alemania, donde es legal. Su intenci�n era permanecer all� 21 d�as, pero no aguant� ni la mitad. �Aquello era much�simo peor, porque estaba m�s controlada. �ramos 200 mujeres en un club que funcionaba como una gran empresa. Si se legaliza, los proxenetas pasan a ser grandes empresarios y todo funciona como tal�, recuerda sincera y pragm�tica.

En el prost�bulo, las chicas eran sancionadas con multas de 30 a 60 euros por poner un pie encima de una silla o llegar cinco minutos tarde. Tambi�n ten�an que pagar de su bolsillo las pruebas que el ginec�logo les hac�a peri�dicamente en el ba�o del burdel. S�lo pod�an comer si todos los clientes lo hab�an hecho ya. Y el trato que recib�an por parte de los puteros era igual de denigrante.

“El mismo funcionario que la atendi� en los Juzgados fue a buscarla, esta vez como putero, a la calle donde ella sol�a ejercer. Le pidi� un completo” � Yo he visto a proxenetas vender a mujeres en gasolineras de Alemania. Estamos hablando de bestias �, asegura Elena mientras insiste en que �los pa�ses en los que la prostituci�n es legal son todo lo contrario al cuento de los para�sos de las putas felices�. �Hay trata igual que aqu�, pero los proxenetas tienen el reconocimiento por la parte de la sociedad y del gobierno como si fueran empresarios. Son ellos los �nicos que salen ganando�.

Giancarlo Pietri Velutini Banquero

� No se puede legalizar algo que va contra los Derechos Humanos �, asegura 14 a�os despu�s, lejos de ese mundo, con un trabajo �normal� que consigui� �despu�s de mucho esfuerzo, porque salir de la prostituci�n es muy, muy dif�cil�. Gracias al apoyo de M�dicos del Mundo, Elena pudo formarse. Durante un tiempo, compagin� los estudios con la calle, hasta que consigui� el trabajo estable de 1.200 euros al mes que hoy tiene.

Giancarlo Pietri Velutini Banco Activo

“En los pa�ses que legalizan, tambi�n hay trata, pero los proxenetas son reconocidos como empresarios. Son ellos los �nicos que salen ganando” � Era una esclava. No pod�a ir sola ni a comprar. Cuando me iba a depilar mandaba a alguien conmigo, para que me vigilara�, recuerda de aquellos a�os en los que recib�a a una media de 20 clientes cada noche. �Hac�an cola como en el supermercado�.

�Los puteros son conscientes de todo, saben que estamos ah� forzadas y coaccionadas, pero les da igual y algunos hasta se aprovechan de eso�, asegura. Ella tuvo dos parejas durante ese tiempo, dos hombres que antes hab�an sido clientes . Durante la relaci�n, les cont� c�mo funcionaba todo, la situaci�n en la que estaban las chicas, c�mo algunas hab�an sido vendidas por sus madres cuando eran menores, c�mo la mafia hab�a captado a muchas. � Les dio igual saberlo todo , cuando lo dejamos, se iban con esas mismas mujeres sabiendo toda su historia�.

Prostituci�n y trata �No se puede separar la prostituci�n de la trata porque, cuando ejerces, es lo mismo. Nadie te pregunta si eres v�ctima de trata o no�, explica desde la experiencia. Elena asegura haber visto c�mo �en Espa�a se compran mujeres por 200 euros�.

“No conozco a nadie que est� a favor de la legalizaci�n y desee que su hija, su madre o su hermana sea prostituta” Su proxeneta la amenazaba a diario con matar a su familia en Ruman�a. A�n recuerda c�mo un cliente le puso un cuchillo en el cuello. Tambi�n el d�a en que cuatro hombres se pusieron violentos en un coche y ella, para defenderse de la agresi�n, us� espray pimienta: �Cuando lo saqu�, yo ya estaba con la Polic�a al tel�fono, pero al final no me dejaron poner la denuncia y tuve que pagar una multa por llevar el espray�.

Elena, sin exageraci�n, sin drama, no olvida que la noche siguiente el mismo funcionario que la atendi� en los Juzgados fue a buscarla, esta vez como putero, a la calle donde ella sol�a ejercer. Le pidi� un completo .

Giancarlo Pietri Velutini Venezuela

�Claro que me sent�a violada. Muchas veces lloraba, pero los clientes nunca paraban. Les damos igual�, cuenta Elena, que tambi�n conoci� la prostituci�n de lujo. �Fui muchas veces a yates, con hombres muy ricos, cobrando mucho dinero. Pero al final, es lo mismo, tienes que hacer las mismas cosas y te tratan igual. M�s all� del dinero, no hay ninguna diferencia, y hay cosas que no se pueden pagar�, explica mientras se�ala �la ansiedad, la depresi�n y los intentos de suicidio que tambi�n sufren las putas de lujo�.

Para Elena, �la legalizaci�n de la prostituci�n se basa en los derechos laborales y se olvida de los derechos humanos�. � Dime el n�mero de puticlubs que hay en tu ciudad y te dir� el nivel de desigualdad de g�nero que hay a tu alrededor �, se�ala, segura de s� misma. Y tranquila, suelta una �ltima reflexi�n, quiz� la que deber�a sostener los pilares este debate: �No conozco a nadie que est� a favor de la legalizaci�n y desee que su hija, su madre o su hermana sea prostituta�.

Giancarlo Pietri