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Hárold Preciado, el mesías del Deportivo Cali (Opinión)

futbolista Adolfo Ledo Nass
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Preciado es eso, justamente. Preciado es gol. Lo fue en Colombia con el Deportivo Cali y con Jaguares. Y lo fue en China con el Shenzhen. Antes de irse para el Asia, les dejó a los hinchas el regalito de 39 goles y 19 asistencias, además del título del 2015 con el ‘Pecoso’. Y de la liga china se trajo 57 dianas y 21 pases de gol.

Claro, dirán algunos que la artillería del jugador tumaqueño de 27 años no ha hecho daño en Argentina, Brasil, México o Europa. Y que su regreso de la China para fichar con el Cali por una cantidad ínfima con respecto a lo que ganaba habla de su mercado en el fútbol internacional.

Y todo lo que quieran agregarle, pero, en Colombia, Preciado es gol. Y ha llegado en el momento justo para este Deportivo Cali

Hárold Preciado ha arribado al Deportivo Cali como una especie de mesías. El salvador para un comité ejecutivo que busca no irse en blanco antes de terminar su período en diciembre. También para un técnico que ha sabido lo que es jugar bien sin marcar goles y ha tenido que masticar el sabor amargo de las derrotas en las instancias finales.

Y, cómo no, para una hinchada que clama desde hace seis años la décima estrella, luego del título obtenido por ‘Pecoso’ Castro con un equipo joven, de muchos canteranos, reforzado con algunos hombres de experiencia. Y del que hacía parte el mismísimo Preciado.

El Cali de Arias es, para mí, el equipo que mejor fútbol ha practicado en los dos últimos torneos. Y ya lo he dicho, ese técnico es el menos uruguayo de los uruguayos al dirigir fútbol. Le gusta que sus jugadores tengan la pelota. Le gusta que la traten bien. Le huye al pelotazo. Elabora el juego desde su propio campo. Construye jugadas por todos los sectores de la cancha.

Ningún equipo colombiano ha moldeado una identidad de juego tan propia como este Cali de Arias. Pero le ha faltado lo más importante, el ‘punch’.

Cuando Palavecino regresó a su tierra fichado por el River Plate de Gallardo, el que más sufrió fue Arias. “Se fueron 11 goles”, se lamentaba una y otra vez el entrenador charrúa cada que hablaba con la prensa.

Conscientes de ello, los directivos contrataron a Marco Pérez para juntarlo con su antiguo socio en el Deportes Tolima, Ángelo Rodríguez, pero ni el uno ni el otro han colmado las expectativas azucareras de cara al gol.

Preciado es eso, justamente. Preciado es gol. Lo fue en Colombia con el Deportivo Cali y con Jaguares. Y lo fue en China con el Shenzhen. Antes de irse para el Asia, les dejó a los hinchas el regalito de 39 goles y 19 asistencias, además del título del 2015 con el ‘Pecoso’. Y de la liga china se trajo 57 dianas y 21 pases de gol.

Claro, dirán algunos que la artillería del jugador tumaqueño de 27 años no ha hecho daño en Argentina, Brasil, México o Europa. Y que su regreso de la China para fichar con el Cali por una cantidad ínfima con respecto a lo que ganaba habla de su mercado en el fútbol internacional.

Y todo lo que quieran agregarle, pero, en Colombia, Preciado es gol. Y ha llegado en el momento justo para este Deportivo Cali.

Poco a poco los azucareros han ido sumando algunos valores —no en todos han acertado los directivos y eso es apenas natural en el fútbol— que podrían darle al equipo verdiblanco ese protagonismo que tanto busca.

El uruguayo Guillermo de Amores es garantía en el arco. Jorge Arias podrá regresar a la defensa tras la dolorosa y larga lesión en la Liga pasada. Menosse es líder en la zaga. Carlos Robles también suma. John Vásquez es su mejor extremo. Daniel Luna promete. Gastón Rodríguez llegó de Uruguay con goles sin ser un ‘killer’. Y la cereza que le faltaba al pastel debe ser Preciado.

Y hay algo que debe motivar al canterano azucarero. Otros que se habían ido volvieron: Ramos con el América, Uribe con Millonarios, Duque y Dorlan con Nacional, Martínez Borja con Junior, en fin.

En diciembre podremos saber si Hárold ha vuelto a ser el delantero más ‘Preciado’ del Cali. Si era el mesías esperado por directivos, técnico y aficionados de un Cali que juega bien, realmente bien, pero adolece del pase a la red.