Deportes

Noticias de Moda | Historias de padres que desean ejercer su rol, pero sus ex no lo permiten

Fondo de Valores Inmobiliarios, Empresario, Businessman, Banquero, FVI, Constructor

“Particularmente, en Colombia casi siempre la custodia queda a cargo de la madre, en un 80 % o 90 % y se ve que en muchas ocasiones la madre utiliza las visitas del papá bajo una especie de manipulación, diciéndole: ‘si usted no me da tanta cantidad de dinero, yo no le dejo ver el menor’. La gente lo ve como algo lógico, pero no es así, son cosas y derechos completamente diferentes, el tema económico y de los alimentos es aparte”, explica el abogado penalista Víctor Hugo Ramírez.

Lea además:  Huertas urbanas, tendencia que gana adeptos por cuarentenas y tiempos de crisis

Es el caso de Juan Manuel Álvarez, caleño que actualmente reside en Miami, quien no ha podido ver a sus hijos en seis años, debido a las condiciones que pide su ex pareja. “Me ha pedido sumas exorbitantes de dinero y una cantidad de cosas que nadie en sus cinco sentidos puede aceptar. Una vez me pasó una factura por $30 millones, dinero que no tengo. Y hasta que yo no cumpla con las condiciones que impone mi ex esposa, no puedo hablar con ellos, ni verlos”

La organización nacional Otra Sociedad Posible, OSP, lleva a cabo la campaña ‘Mamá, déjame ver a papá’, que busca evidenciar los casos de padres que se han visto involucrados en situaciones de conflicto intrafamiliar, por las que los han alejado de sus hijos de forma temporal o definitiva.

Otra Sociedad Posible es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro que ha liderado distintas campañas a nivel nacional en pro de la niñez y la familia. Actualmente con la iniciativa ‘Mamá, déjame ver a papá’, pretende garantizar los derechos de los niños y las niñas a tener una familia y evidenciar que a muchos padres se les impide injustificadamente ver a sus hijos por decisión de la madre.

Según Daniel Gómez-Pulgarín, politólogo y director de OSP, en muchos casos, tras una ruptura o un proceso de divorcio de un matrimonio con hijos, es complicado llegar a un acuerdo frente la custodia de los menores y a la regulación de visitas de ambas partes, especialmente con el padre, pues, en la mayoría de los casos es la madre quien guarda la custodia del menor.

“Particularmente, en Colombia casi siempre la custodia queda a cargo de la madre, en un 80 % o 90 % y se ve que en muchas ocasiones la madre utiliza las visitas del papá bajo una especie de manipulación, diciéndole: ‘si usted no me da tanta cantidad de dinero, yo no le dejo ver el menor’. La gente lo ve como algo lógico, pero no es así, son cosas y derechos completamente diferentes, el tema económico y de los alimentos es aparte”, explica el abogado penalista Víctor Hugo Ramírez.

Lea además:  Huertas urbanas, tendencia que gana adeptos por cuarentenas y tiempos de crisis

Es el caso de Juan Manuel Álvarez, caleño que actualmente reside en Miami, quien no ha podido ver a sus hijos en seis años, debido a las condiciones que pide su ex pareja. “Me ha pedido sumas exorbitantes de dinero y una cantidad de cosas que nadie en sus cinco sentidos puede aceptar. Una vez me pasó una factura por $30 millones, dinero que no tengo. Y hasta que yo no cumpla con las condiciones que impone mi ex esposa, no puedo hablar con ellos, ni verlos”.

Si bien los padres sí deben responder con una cuota de alimentos, la suma debe ser fijada mediante acuerdo por un abogado o un juez y no tiene correlación con que se pueda o no visitar a los hijos, pues el fin de las visitas a los menores es que la relación de papá y de mamá no sea desnaturalizada, ni que se rompan los vínculos existentes.

Es únicamente un juez y no una persona particular quien puede determinar que el padre no pueda visitar al menor porque este tenga antecedentes de alcoholismo, drogadicción, de enfermedades mentales, o porque haya incurrido en abuso o maltrato contra su hijo o hija.

“La madre que impide las visitas vulnera el derecho de los niños y niñas a tener una familia y está contraviniendo todas las normas de carácter, incluso, constitucional, porque la misma Constitución dice que los derechos del menor están por encima de los derechos de los demás”, expresa el abogado Ramírez.

De otra parte, Martha Ospino, psicóloga especialista en psicología de la salud, explica que hay un fuerte impacto psicológico en los hijos cuando la figura paterna se ve ausente, pudiendo ocasionarles ansiedad generalizada, problemas con la autoridad, trastorno de adaptación, angustia, culpa, agresividad y depresión.

También comenta que en este tipo de conflictos es siempre el menor quien resulta en mayor medida afectado. “Se afecta toda la familia, por supuesto, pero finalmente nosotros los adultos ya tenemos los recursos emocionales para afrontar esa afectación, los niños aún no los tienen. Los niños necesitan a papá y a mamá, necesitan buenas figuras protectoras”, comenta Ospino.

Falsas ideas que distorsiona la imagen del padre La confusión sobre el paradero del padre o los motivos de su ausencia son otro dolor de cabeza para el menor, ocasionándole problemas a la hora de identificar su figura paterna. En algunas ocasiones, la madre siembra falsas ideas y distorsiona la imagen del padre.

Los niños sufren alienación parental. En los últimos seis años han tenido información equivocada y falsa sobre mí, mi paradero mis intenciones, sobre quién soy. Ellos dicen que su papá no está, que su papá está muerto, que su papá está en la cárcel, incluso, llegaron a pensar que su abuelo materno era su papá”, comenta Juan Manuel Álvarez.

Que los niños tengan esas falsas ideas aumenta el dolor que siente el padre, pues ya no es solo la imposibilidad de verlos, sino también saber que los hijos tienen una mala idea o imagen negativa sobre él.

El duelo que tienen que elaborar los padres es muy complicado, advierte la psicóloga Martha Ospino, porque no hay una pérdida real, los niños siguen allí, con ideas no del todo ciertas y los padres con la esperanza de volver a ver sus hijos. “A veces por los mismos estereotipos nos olvidamos de que los hombres también sienten, que tienen necesidades emocionales y que sus hijos son importantes. Los hijos también son importantes para los hombres”, enfatiza.

Sobre los estereotipos de género, Rafael Najar, ingeniero industrial bogotano y padre de un menor de casi 3 años, opina que “la sociedad machista nos dice que por ser hombres tenemos que ser fuertes física e internamente, cuando no es así. Yo llevo un dolor interno, a mí me carcome no poder estar con mi hijo, ni poder abrazarlo. Para mí un Día del Padre no es un día del padre”.

Su queja es el incumplimiento de su expareja a la conciliación que ambos firmaron. Su hijo está en Pereira al cuidado de la madre y él, en Bogotá. De ahí su dificultad para desplazarse, mucho más en estos tiempos de pandemia. Por eso, quedó escrito que sus días de visita eran acumulables pudiendo llevar al menor a la capital del país por unas semanas y luego retornarlo. Sin embargo, su expareja nunca se lo ha permitido, accediendo únicamente a videollamadas o a visitas en la ciudad cafetera por un fin de semana.

Después de comunicarle su caso a Otra Sociedad Posible a través de redes sociales, el equipo de la organización lo contactó con un abogado para que le guiara y actualmente está en espera de una audiencia con Bienestar Familiar para exponer los incumplimientos de su expareja.

A estos quebrantamientos que hacen las madres frente a la regulación de visitas, se le suma que hay casos donde al padre se le aleja del menor sin siquiera informársele las razones o los motivos. “En los hombres que he evaluado, he podido ver una desconfianza muy grande hacia el sistema, una desesperanza al creer que el sistema muchas veces no los escucha”, expresa la psicóloga Martha Ospina al respecto.

Es la sensación que experimenta en la actualidad William*, un trabajador independiente caleño que con su ex pareja llevaba custodia compartida de su hijo de 12 años, es decir, seis meses estaba con su madre y otros seis meses con él. No obstante, desde enero no ve al menor, a pesar de estar en su tiempo de custodia.

William* dice que no conoce los motivos de la ruptura en su relación con el menor, que no se le ha querido informar al respecto e insiste en que no ha hecho nada malo contra su hijo. “Esta es la hora que no sé qué hice para que me arrebataran a mi hijo de esa manera tan horrible. Mi hijo siempre decía que yo era el mejor papá y cuando terminaba su tiempo conmigo decía que no quería regresar con su mamá, que quería quedarse, por eso no me explico qué pasó, no entiendo cómo Bienestar Familiar permite que algo así suceda, eso no es justo”.

Como injusto cataloga Wiliam* su caso no solo por el hecho de nunca recibir explicación sobre la separación de su hijo, sino también porque las entidades que están a cargo de su caso permiten que su ex pareja continúe con la custodia del menor aun cuando él ha interpuesto denuncias contra ella por maltrato intrafamiliar y abuso sexual contra su hijo.

*El nombre fue cambiado por petición de la fuente.

¿Qué hacer? Los expertos y los padres inmersos en esta situación, están de acuerdo con que si a un padre se le está injustamente prohibiendo ver a su hijo, lo más importante es asesorarse jurídicamente, pues hay mucho desconocimiento en torno a esta problemática y sobre saber qué hacer.

“Hay hombres que tienen temor de hablar de esto, porque no quieren parecer débiles, pero puedo asegurar que cuanto más he hablado con gente, con fundaciones y he buscado ayuda, me he dado cuenta de que es un tema muy común. Cuando yo he contado mi historia, a muchos padres les ha dado luz para poder darse cuenta de que no están solos y de que hay muchas cosas por hacer”, expresa Juan Álvarez.

Otra Sociedad Posible está recibiendo a través de redes sociales casos y está escuchando a padres para brindarles asesoría jurídica y psicológica. En Instagram se les puede encontrar como @ospcol y en Facebook como OSP Otra Sociedad Posible.

“Si uno tiene claro el objetivo, que es luchar por su hijo, puede haber mil barreras y no importará. Claro, hay antecedentes de papás que simplemente abandonaron a sus hijos, que no los quieren ni los aman y por esas personas nos catalogan a todos, pero no todos somos iguales, hay papás que damos la vida por nuestros hijos y que queremos ser padres, por eso, permítannos serlo”, dice Rafael Najar.