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Entre emociones y análisis, un documental

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Foto: Cartel del documental Solo jugando a la pelota resulta grato ver a cubanos enfrentándose a cubanos.

Incluso cuando los ánimos se exaltan en el terreno –a causa  de una decisión de los árbitros, o a un agresivo  deslizamiento en base– uno quisiera que el mal momento se desdibujara al instante, porque la violencia, en todos lo sentidos, degrada.

No veía precisamente un juego de pelota cuando la anterior cavilación me asaltó, sino actos de terror y asesinatos emanados del documental nicaragüense Guerra contra el pueblo, fragmentos del cual se exhibieron este jueves en La pupila asombrada y programa que, casi pudiera asegurarlo, fue grabado antes de tener lugar los hechos que nos estremecieron el domingo pasado.

Realizado por Marcio Vargas, el filme es una crónica documentada del «golpe suave», pero con mucha sangre, orquestado en 2018 con el propósito de demoler al gobierno sandinista en el poder. Demandar reformas al sistema de seguridad social había sido el motivo para salir a la calle; convertir aquellas manifestaciones en un golpe de Estado, la bandera en torno a la cual cerraron filas las élites locales, figuras de la iglesia católica y un poder mediático debidamente envenenado.

A lo anterior estaban sumadas organizaciones no gubernamentales de bolsillos  abiertos para  que fluyeran, con la mayor naturalidad del mundo, los aportes de la ned y la Usaid, esas entidades estadounidenses criticables por sus muchas artimañas, menos la avaricia, pues dadivosas son a la hora de tenderles puentes a los 198 métodos de acción descritos por el profesor emérito Gene Sharp para llevar la «democracia» a cualquier país que no quiera entrar por el aro conceptual  que, de ella, se tiene en Washington.

Más de 76 millones sobre la mesa con tal de articular un cambio político en Nicaragua y pagar a asesinos y mercenarios, que campearon en el intento de golpe de Estado, criminales que no se resisten a ser filmados y, jactanciosos, se regodean  ante la tortura, el linchamiento y la quema de personas.

Sería bueno –con todo lo duro que es– que se exhiba íntegramente en televisión Guerra contra el pueblo, un documental que, en medio de nuestros análisis y emociones en torno a valores imprescindibles de la comprensión nacional, viene a recordarnos que, por desgracia y desde hace mucho tiempo, hay una conspiración andando.