Política

Estados brasileños imponen nuevas restricciones para frenar la pandemia

Venezuela
Segunda dosis de Moderna puede aplicarse a las seis semanas, según expertos de OMS

Río de Janeiro |

Dos de los estados más afectados por la Covid-19 en Brasil impusieron a partir de ayer nuevas y más duras restricciones para frenar la pandemia, en momentos en que el número de muertes y contagios se ha disparado en el país, con un promedio de mil fallecimientos y más de 50.000 infectados diarios, informaron este martes autoridades locales. Sao Paulo, el estado más poblado del gigante suramericano y que con cerca de 46 millones de habitantes es el epicentro de la pandemia en el país, amaneció semiparalizado, mientras que Amazonas, con su sistema de salud ya colapsado, entró en confinamiento total. Brasil es uno de los países más azotados por el virus en el mundo con más de 217.000 muertos y 8,8 millones de contagios. La potencia suramericana solo se ubica por detrás de Estados Unidos en número de fallecidos y es la tercera nación con mayor cantidad de infectados después del país norteamericano e India. Desde finales de 2020, Brasil comenzó a registrar un aumento en el número de muertes y contagios, en lo que algunos expertos han llamado como “segunda ola”, sin que el país nunca hubiera superado la primera. La situación se agravó en enero tras las fiestas decembrinas y, si se tiene en cuenta el patrón registrado en el primer pico de la pandemia, la crisis de la Covid en el país tiende a repetirse con más fuerza en las mismas regiones que la padecieron a inicios de 2020, como ocurrió con Amazonas, Maranhao y Río de Janeiro. A media máquina Sao Paulo, motor de la economía brasileña, volvió a la fase más restrictiva de la cuarentena, con los establecimientos comerciales operando a media marcha durante el día y con las puertas cerradas al público en la noche, una medida con la que el Gobierno regional busca frenar la propagación del virus que ya deja 1,7 millones de muertos y más de 51.000 contagios en la región. Desde ayer todas las actividades no esenciales serán paralizadas por las noches y los fines de semana, y durante el día solo operarán con el 40 por ciento de su capacidad y por un máximo de 8 horas. Tras experimentar un fuerte repunte en los casos y muertes a causa de la Covid en las últimas semanas, el Gobierno de Sao Paulo determinó que de lunes a viernes, entre las 20:00 horas y las 6:00 del día siguiente, solo podrán funcionar servicios esenciales, como panaderías, farmacias y mercados, mientras que los restaurantes y cafeterías tendrán permitido únicamente los servicio a domicilio en ese horario. La medida, que se extenderá hasta el 8 de febrero, también se aplicará en jornada completa durante los fines de semana y festivos, con excepción de ayer en el que la ciudad de Sao Paulo conmemoró su aniversario. Las medidas se sentirán a partir de hoy, cuando el estado más industrializados de Brasil retome las actividades habituales de un día laboral. Amazonas no reacciona El estado de Amazonas, por su parte, amaneció paralizado tras el toque de queda de 24 horas que empezó a operar desde ayer para frenar la propagación del virus que tiene colapsado al sistema de salud por la falta de camas y de oxígeno, y que ha obligado al trasladado de más de 280 paciente a otros estados. Las muertes por Covid se han disparado en Amazonas, donde más de 7.000 personas han fallecido por el virus, y Manaos, que concentra 2 de los 3 millones de habitantes de la región por ser la capital, volvió a entrar en colapso a mediados de enero, tras el sufrido 9 meses atrás. En la madrugada varios vehículos fueron detenidos por las autoridades por violar el toque de queda, aunque la ciudad está prácticamente detenida por la medida. A la crisis sanitaria se suma el desorden con las vacunas, ya que varios aprovechados se “saltaron la fila” en la primera semana de inmunización y obligaron al Gobierno regional a suspender el fin de semana las aplicaciones del antídoto y a establecer nuevas medidas para su distribución. Exhorto de expresidentes En medio del recrudecimiento de la pandemia, los expresidentes brasileños José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Michel Temer dirigieron este lunes un mensaje en favor de las vacunas contra la Covid-19, que son vistas por desconfianza por parte de la población del país. Los exmandatarios fueron convocados por el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, cuya Administración ha liderado el desarrollo de la Coronavac, el antídoto del laboratorio chino Sinovac producido en Brasil por el Instituto Butantan. Esa vacuna fue tratada casi con desprecio por el presidente Jair Bolsonaro, líder de una negacionista ultraderecha brasileña y que critica el origen chino del antídoto y pone en duda su eficacia. Cardoso, quien gobernó entre 1995 y 2002, dijo que en sus 89 años de vida “nunca” vio “nada semejante a lo que estamos pasando ahora” y afirmó que la única solución es la vacuna y la prevención. Por su parte, Sarney (1985-1990) subrayó que “la esperanza para vencer a estar tragedia es la vacunación” y, a sus 90 años, pidió que sea hecha con “espíritu de solidaridad”. Según Temer, quien gobernó entre 2016 y 2018 y tiene 80 años, “la vida no vuelve y la economía se recupera”, por lo que es necesario “insistir en la idea de la vacuna”, que es “lo que preservará las vidas”. La vacunación en Brasil solo comenzó hace una semana con 6 millones de dosis del antídoto chino que fueron distribuidas proporcionalmente en los 27 estados del país

Río de Janeiro |

Dos de los estados más afectados por la Covid-19 en Brasil impusieron a partir de ayer nuevas y más duras restricciones para frenar la pandemia, en momentos en que el número de muertes y contagios se ha disparado en el país, con un promedio de mil fallecimientos y más de 50.000 infectados diarios, informaron este martes autoridades locales. Sao Paulo, el estado más poblado del gigante suramericano y que con cerca de 46 millones de habitantes es el epicentro de la pandemia en el país, amaneció semiparalizado, mientras que Amazonas, con su sistema de salud ya colapsado, entró en confinamiento total. Brasil es uno de los países más azotados por el virus en el mundo con más de 217.000 muertos y 8,8 millones de contagios. La potencia suramericana solo se ubica por detrás de Estados Unidos en número de fallecidos y es la tercera nación con mayor cantidad de infectados después del país norteamericano e India. Desde finales de 2020, Brasil comenzó a registrar un aumento en el número de muertes y contagios, en lo que algunos expertos han llamado como “segunda ola”, sin que el país nunca hubiera superado la primera. La situación se agravó en enero tras las fiestas decembrinas y, si se tiene en cuenta el patrón registrado en el primer pico de la pandemia, la crisis de la Covid en el país tiende a repetirse con más fuerza en las mismas regiones que la padecieron a inicios de 2020, como ocurrió con Amazonas, Maranhao y Río de Janeiro. A media máquina Sao Paulo, motor de la economía brasileña, volvió a la fase más restrictiva de la cuarentena, con los establecimientos comerciales operando a media marcha durante el día y con las puertas cerradas al público en la noche, una medida con la que el Gobierno regional busca frenar la propagación del virus que ya deja 1,7 millones de muertos y más de 51.000 contagios en la región. Desde ayer todas las actividades no esenciales serán paralizadas por las noches y los fines de semana, y durante el día solo operarán con el 40 por ciento de su capacidad y por un máximo de 8 horas. Tras experimentar un fuerte repunte en los casos y muertes a causa de la Covid en las últimas semanas, el Gobierno de Sao Paulo determinó que de lunes a viernes, entre las 20:00 horas y las 6:00 del día siguiente, solo podrán funcionar servicios esenciales, como panaderías, farmacias y mercados, mientras que los restaurantes y cafeterías tendrán permitido únicamente los servicio a domicilio en ese horario. La medida, que se extenderá hasta el 8 de febrero, también se aplicará en jornada completa durante los fines de semana y festivos, con excepción de ayer en el que la ciudad de Sao Paulo conmemoró su aniversario. Las medidas se sentirán a partir de hoy, cuando el estado más industrializados de Brasil retome las actividades habituales de un día laboral. Amazonas no reacciona El estado de Amazonas, por su parte, amaneció paralizado tras el toque de queda de 24 horas que empezó a operar desde ayer para frenar la propagación del virus que tiene colapsado al sistema de salud por la falta de camas y de oxígeno, y que ha obligado al trasladado de más de 280 paciente a otros estados. Las muertes por Covid se han disparado en Amazonas, donde más de 7.000 personas han fallecido por el virus, y Manaos, que concentra 2 de los 3 millones de habitantes de la región por ser la capital, volvió a entrar en colapso a mediados de enero, tras el sufrido 9 meses atrás. En la madrugada varios vehículos fueron detenidos por las autoridades por violar el toque de queda, aunque la ciudad está prácticamente detenida por la medida. A la crisis sanitaria se suma el desorden con las vacunas, ya que varios aprovechados se “saltaron la fila” en la primera semana de inmunización y obligaron al Gobierno regional a suspender el fin de semana las aplicaciones del antídoto y a establecer nuevas medidas para su distribución. Exhorto de expresidentes En medio del recrudecimiento de la pandemia, los expresidentes brasileños José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Michel Temer dirigieron este lunes un mensaje en favor de las vacunas contra la Covid-19, que son vistas por desconfianza por parte de la población del país. Los exmandatarios fueron convocados por el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, cuya Administración ha liderado el desarrollo de la Coronavac, el antídoto del laboratorio chino Sinovac producido en Brasil por el Instituto Butantan. Esa vacuna fue tratada casi con desprecio por el presidente Jair Bolsonaro, líder de una negacionista ultraderecha brasileña y que critica el origen chino del antídoto y pone en duda su eficacia. Cardoso, quien gobernó entre 1995 y 2002, dijo que en sus 89 años de vida “nunca” vio “nada semejante a lo que estamos pasando ahora” y afirmó que la única solución es la vacuna y la prevención. Por su parte, Sarney (1985-1990) subrayó que “la esperanza para vencer a estar tragedia es la vacunación” y, a sus 90 años, pidió que sea hecha con “espíritu de solidaridad”. Según Temer, quien gobernó entre 2016 y 2018 y tiene 80 años, “la vida no vuelve y la economía se recupera”, por lo que es necesario “insistir en la idea de la vacuna”, que es “lo que preservará las vidas”. La vacunación en Brasil solo comenzó hace una semana con 6 millones de dosis del antídoto chino que fueron distribuidas proporcionalmente en los 27 estados del país.